Las lámparas infrarrojas, buenas aliadas para calmar dolores

Arquitectura Decoración e Iluminación
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El tema en el que nos centramos hoy mezcla dos importantes conceptos: salud e iluminación. Y es que la luz infrarroja puede resultar muy útil para calmar dolores musculares como contracturas, ciática, artritis, tirones… Nuestro día a día nos obliga en muchas ocasiones a adoptar incómodas posturas durante horas, lo cual puede desembocar en algún tipo de dolencia muscular.

Dolencias por las que antes era necesario abandonar nuestra rutina para someternos a algún tratamiento.

Ahora ya no es necesario que nos desplacemos hacia un un centro médico o de rehabilitación para llevar a cabo terapias con infrarrojos, sino que actualmente es más sencillo que nunca el aplicarnos nosotros mismos esta terapia: solamente tenemos que disponer de una lámpara infrarroja.

¿Pero cómo actúa la luz infrarroja en nuestro cuerpo? las lámparas infrarrojas emiten un calor seco que dilata los vasos sanguíneos y permite un mayor y mejor flujo circulatorio por las áreas lesionadas.

Además, favorece la absorción de cremas antiinflamatorias y analgésicas, por lo que sentimos alivio mucho más rápido en nuestra lesión.

Y lo sabemos, el DIY (Do it Yourself o hazlo tu mismo) está de moda, y es por ello que os vamos a enseñar cómo montar un centro de rehabilitación con luz infrarroja en vuestra propia casa.

En Qmadis disponemos de lámparas de luz infrarroja como la R125 de 250W de Philips. Son económicas y muy útiles para el tema que nos ocupa.

A la hora de aplicarnos luz infrarroja en nuestra lesión no existe ningún truco infalible, pues depende de en qué parte del cuerpo se encuentre, sujetaremos la lámpara de un modo u otro.

Podemos desde engancharla a una silla o al cabecero de la cama, hasta instalarla en un flexo para moverla a nuestro antojo o incluso sujetándola con la mano.

Como son pequeñas y manejables, son útiles para centrar la terapia exactamente donde tenemos la lesión.

¿Cuánto duran las sesiones de luz infrarroja?

Duran entre cinco y veinte minutos, y se pueden aplicar de una a cinco sesiones diarias. Si la lesión se encuentra en la cabeza no conviene superar los 10 minutos de sesión, dejando transcurrir al menos un par de horas entre sesión y sesión.

Además, hay que tener cuidado de NUNCA quedarse dormido cuando apliquemos la sesión, pues este tipo de luz induce a la relajación y dormirse puede ser peligroso. Tampoco es recomendable mirar directamente hacia la bombilla.

Aplicar el sentido común cuando llevamos a cabo las sesiones es la mayor garantía de éxito. Y puedes poner un temporizador para calcular el tiempo exacto de duración de la sesión.

Ahora ya puedes empezar a calmar tus molestias de forma cómoda y económica.

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